World Press Photo 2019

En medio de éste caótico mundo, en medio de éste desorden ,en medio de éste ruido ensordecedor, en medio del abismo, siempre hay personas que nos devuelven la fe en la buena gente y en las buenas acciones. Por ejemplo me devuelven la confianza en el ser humano, todos los periodistas y fotoperiodistas que se juegan el tipo cada año para mostrarnos la realidad del mundo, ésa realidad que no es bonita, ni instagrameable, ni tiene cara de felicidad, ésa realidad a la que en muchas ocasiones, y con toda la crueldad del mundo, le giramos la cara.

Estoy hablando del Word Press Photo, ése certamen mundial tan necesario, y más en nuestros días superfluos y materialistas. (La que aquí os escribe la primera, que nadie esconda la mano.Que no nos de vergüenza reconocer que somos superciales en muchos de nuestros minutos) Ése certamen que reúne las mejores fotografías sobre dramas del mundo. Yo diría, realidades del mundo. Que no siempre es de color de rosa. OJALÁ. Hay diferentes categorías en éste concurso, naturaleza, temas contemporáneos, temas de rabiosa actualidad, etc. Pero todas tienen un denominador común: La crítica. Ser críticos con lo que allí se muestra y dejarnos un espacio para la reflexión.

Me atrae cada año ir a visitarla y contribuir al menos a ser conscientes de las situaciones paralelas que ocurren en la tierra, y a apoyar a todos aquellos profesionales que dignifican su trabajo a través de éstas magníficas fotos.

Al mismo tiempo que nos hacemos fotos veraniegas con playas idílicas sobre nuestras espaldas, o asistiendo a festivales, hay personas sufriendo la desigualdad. La ganadora de éste año fue aquella imagen que seguro abrió todos los telediarios , aquella niña llorando en la frontera de Estados Unidos mientras retenían a la fuerza unos policías a sus padres . Una familia persiguiendo su sueño, el sueño más duro que hay: Dejar tu tierra, dejar todo, e ir a buscar una “vida mejor”, con más recursos y posibilidades. Con más esperanza. La niña Yana, de Honduras, fotografiada por John Moore, llora mientras su madre, Sandra Sánchez, es cacheada por un policía estadounidense de fronteras en McAllen (Texas). La imagen se convirtió en el símbolo de las familias migrantes separadas por orden de la Administración del presidente de EE UU, Donald Trump.

Se me encoge el corazón cuando veo éstas imágenes, pero nos tendríamos que preguntar algo más: ¿Qué podemos hacer nosotros por intentar cambiar éstas realidades tan tristes? ¿Con qué podemos contribuir en nuestro día a día? ¿Deberíamos ser más críticos con la realidad que nos rodea? ¿Hemos perdido el espíritu de lucha? Aquellas maravillosas revoluciones sociales…..Aquellos cantautores como Joan Báez, Bob Dylan, que cantaban por los derechos sociales, por la igualdad….

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