Quema La Memoria.

Cuando dos artistas, que ya de por sí, brillan por separado, deciden juntar su magia , el resultado es más que fascinante. 

Hay una canción de Death Cab for Cutie que me alucina(De hecho es de mis favoritas) que se llama When Soul Meets Body. Pues bien, yo titularía a esta obra “Cuando la pintura conoce a la música” . O mejor dicho, cuando la pintura baila al son de la música. 

Paula Bonet y Ramon Rodriguez , han creado un espectáculo único, original, diferente y necesario. Y han mezclado el arte por un lado de Paula, que  con sus manos nos hipnotiza a todos ,y Ramon con su guitarra y su particular y sincera voz. Una experiencia multisensorial que mezcla pintura, música y palabra, creada, dirigida e interpretada por la escritora y pintora Paula Bonet y el cantautor Ramón Rodríguez.

La puesta en escena parte de una obra previa de ambos artistas: Un libro ilustrado que reúne una selección personal de canciones a modo de resumen de los primeros años de carrera de Ramon.

 De todo ello ha salido la obra teatral Quema la Memoria, que el lunes cerró el telón de la Villaroel de la Ciudad condal pero que aún tendréis tiempo de verlos juntos en algunos festivales éste verano como el entrañable VIDA. En Vilanova i la Geltrú. 

Cuando observas en directo como las manos de Paula se mueven sutilmente ante los folios blancos desnudos y al son de las canciones de Ramon no puedes parar de emocionarte al contemplar el arte en puro estado. Unos movimientos de ambos que te embriagan a mundos oníricos, imaginarios y llenos de fantasía. Una compenetración brutal durante todo el espectáculo. Y un silencio por parte del público que lo dice todo. Respeto a lo que allí se está creando en el momento. Nada de lo que acontece se repite en ninguna función. De ahí que sea una obra única. Un público embobado que rompió por fin a aplaudir al final casi del acto, con un aplauso ensordecedor merecido de agradecimiento a los dos artistas. 

Quema la Memoria es efímero, porque nada de lo que ocurre allí es siempre igual y además se evapora enseguida, ya que Paula rompe todas las piezas que crea en el momento, para recordar “que nada perdura”, tal como confirmó la ilustradora en una entrevista que recientemente leí sobre la obra. Pero a la par es duradero, porque la sensación placentera que se te queda al salir es para siempre. Un para siempre infinito. Gracias Paula y Ramon por hacer posible esta explosión de notas y color mágica donde las haya.

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