Nadie Por Las Calles

Con esta canción de Love of Lesbian sonando de fondo, en días de incertidumbre me refugio en las canciones, ahora más que nunca. Siento que me abrazan, que me protegen, que me sumergen en inmundo idílico, bucólico y sereno. Que me susurran al oído. Que me escuchan, que me dan respuestas a cuestiones transcendentales. Allí fuera, tras los cristales, hay ruido, mucho ruido. Aquí dentro me siento abrazada por esas canciones eternas, esos álbumes perdurables.

Esas canciones me llevan a la reflexión, me pregunto y ellas mismas me responden que, cuando todo esto acabe, nos gustaría que nuestra vida haya tenido un sentido, que cuando todo esto acabe, nos hubiera gustado haber amado más, sonreído y abrazado más.

Hoy me he levantado con una tristeza profunda ante lo que estamos viviendo en nuestros días, afectados todos y a todos los niveles por éste virus que ni siquiera sabemos qué es exactamente. Ni de dónde ha salido exactamente. No hay vacunas nos dicen, no somos inmunes, no es un simple virus, es un aviso a toda la humanidad, quizás para cambiar de sistema, para empezar la nueva era tecnológica…A la par esa tristeza de la que os he hablado, se entremezcla con una fuerza arrolladora, unas ganas de volcar toda esta frustración que me atormenta durante éstos últimos días, para que algún día, cuando todo esto acabe, cuando llegue el gran holocausto final, el Apocalipsis de ciencia ficción, el que ahora casi lo tocamos con la punta de los dedos, para que, llegados a ese punto….Alguien venga ,quizás de otra galaxia, lea ésto y aprenda todo aquello que no se debe hacer para crear una humanidad.

Quizás todo esto es un aviso, una nueva oportunidad para ser mejores personas, para escuchar más y hablar menos, para regalar la mejor versión de uno mismo, la altruista y la menos egocentrista. Para soñar con las canciones, con las de toda la vida, con las nuevas propuestas. Una de ellas es Michael Kiwanuka, y aunque no sea una novedad, sí lo ha sido para mi. Un descubrimiento vital, esencial y necesario para mi.Escribir con ésta banda sonora de fondo me está resultando una medicina en estos tiempos difíciles, llenos de dudas, preguntas, caos e incertidumbre. Ya lo decía mi querida Amelie, son tiempos difíciles para los soñadores, pero aquí estamos, sobreviviendo o ahogándonos juntos, pero ahora más que nunca, unidos, y si puede ser con una brillante banda sonora, mejor. Sería un dulce final.

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