Paris en mi opinión es lo más parecido al Síndrome de Stendhal que uno pueda experimentar. Probablemente si me hubieran dicho que el “Síndrome de Stendhal” había ocurrido en París, me lo hubiera creído. Como todos sabéis éste curioso fenómeno lo acuñó Henri Marie Beyle, con pseudónimo «Stendahl». Henri-Marie Beyle, el afamado y prestigioso escritor francés, se encontraba recorriendo Italia, con el objetivo de recoger información para su próximo libro. Durante su visita a Florencia, recorrió cada rincón de la ciudad. Se quedó maravillado por el arte que desprendía cada poro de sus calles: museos, iglesias, paisajes, esculturas, fachadas, frescos. Cuando estaba visitando la Basílica de la Santa Cruz, su perplejidad, éxtasis y entusiasmo desencadenaron una serie de malestares físicos. Sobre todo, sudores fríos y una sensación de profunda angustia. Su corazón se aceleró y empezó a tener vértigo. Tuvo que sentarse y reposar de forma inmediata y una vez calmado, reflexionó. A mí me pasa algo parecido con la ciudad de PARIS. Mires por dónde la mires, te sorprende y en mi caso, te saca una sonrisa.
Ya lo decía mi adorable AUDREY HEPBURN, Paris es siempre una buena idea. No sólo por su historia llena de magia, y oscuridad, sus museos, el Louvre es el más visitado en todo el mundo. Sus calles esplendorosas de elegancia y estilo a raudales, esa belleza clásica, serena, fina, instruída pero tremendamente sencilla. Su gente refinada, sus cafés, sus barrios, cada uno con una personalidad propia que te atrapa. La verdad es que no sé por dónde empezar para resumir una escapada de tres días en tan majestuosa ciudad. Como siempre suelo hacer cuando vuelvo a una ciudad por segunda o tercera vez, es visitar aquellos lugares que más me inspiraron la primera vez que la conocí ,aunque ésta vez no me fui sin conquistar y coronar la torre Eiffel. No lo había experimentado nunca. Y valió la pena. Y entre todos sus rincones no podía faltar el centro de arte contemporáneo Pompidou, la majestuosa Notre Dame, la librería Shakespeare and Company, un lugar mágico, por su historia, ubicación y sitio. A unos pasos de la catedral. Os invito fervientemente a visitarla en vuestro próximo viaje a París. La tarde del 31 Diciembre la librería se encontraba completamente repleta de lectores que admiraban cada uno de sus rincones, uno de los momentos mágicos del viaje fue el momento en que en una de las diminutas salas de la librería comenzó a sonar un tímido piano tocado por una chica mientras que los visitantes hojeábamos sus libros. El barrio de LE MARAIS es otro de esos lugares que al igual que cuando voy a Nueva York me gusta perderme por Williamsbourg, ¿Recordáis mi post sobre la ciudad de los rascacielos?
El barrio de Le Marais está repleto de cafeterías bonitas, enotecas, floristerías con salón de té, y concept stores como MERCI.
Las tiendas de segunda mano tampoco pueden faltar en mis viajes, siempre cae algo:-) Es una manera de comprar con significado. Me voy coleccionando piezas en cada ciudad del mapa mundi. Ya sabéis que de todo hago colecciones. Me guardo todo, tickets, entradas de conciertos, billetes de avión. Es una manera de juntar las piezas del puzzle de mi vida.
El museo del Louvre es otro de los lugares TOP de París, al igual que el d´Orsay, situado en una antigua estación de tren magnífica donde por cierto, desembarcó por primera vez Picasso cuando llegó a París.
Volviendo al Louvre, si, supongo que es el Port aventura del arte, a merced de la cantidad de visitantes, pero caminar por sus pasillos te estremece y te pone la piel de gallina.Y por qué no, admirar la Gioconda también. Aunque sea de lejos y con perspectiva. Por supuesto otra de las cosas que me fascina de ésta ciudad es callejear por el barrio de Montmartre .Os recuerdo el post que escribí sobre éste barrio.
Tomar algo en el bar de Amelie Poulain es una de las paradas imprescindibles en el camino, seguir con la ruta que nos lleva a los lugares donde se grabó el film,
Con mi tote bag AMELIE de Mi Vida en Rojo. La podéis encontrar aquí.
Ver el Moulin de la Gallete, lugar donde Renoir se inspiró para pintar su famoso cuadro que lleva su nombre, sentarse en las escaleras del Sacre Coeur y por unos momentos respirar con un París atardeciendo frente a tus ojos, que llorosos dan gracias de estar en ése preciso momento, allí y ahora…Como dice mi abuelo tal como empieces el año lo acabas, y lo empecé entre arte, amor y cultura. Así espero que sea mi 2019. Feliz año a todos y todas.